La vida es
interesante. Muy interesante. Pasan cosas; buenas, malas y regulares, pero es
eso precisamente lo que nos hace sentir vivos, porque no hemos venido aquí a pasearnos
indolentemente por las márgenes del río de la vida, sino a zambullirnos de
cabeza en sus impredecibles aguas. Eso sí, hay que tener en cuenta que nos
vamos a mojar, y mucho. A mí me gusta mojarme, o mejor dicho, me gusta la
sensación de que mojarme ha valido la pena, si después puedo sentarme frente a
una chimenea encendida, envuelta en el acogedor abrazo de una manta suave y
peluda, mientras espero, con las pupilas encendidas por el reflejo del fuego y
las manos ateridas de frío, alrededor de una taza de té, a que se seque mi ropa,
aún a sabiendas de que, tarde o temprano, voy a volver al río.
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viernes, 7 de abril de 2017
Me gusta mojarme
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